La obra “Formación y proceso de la literatura venezolana” es la segunda historia de la literatura de nuestro país y, en mi opinión, la mejor de todas que se han escrito.

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Compuesta por el merideño Mariano Picón Salas (1901-1965), la obra Formación y proceso de la literatura venezolana es la segunda historia de la literatura de nuestro país y, en mi opinión, la mejor de todas que se han escrito. Publicado en 1940, este libro llegaría en poco tiempo a alcanzar una elevada demanda entre los lectores, quizás por su tono claro y pedagógico, quizás porque no existía antes de él otra historia amena y sucinta de la literatura venezolana (la primera fue la vibrante y farragosa La literatura venezolana en el siglo diez y nueve, impresa en 1906, del también merideño Gonzalo Picón Febres), lo cual convertiría al libro de Picón Salas en víctima de numerosas ediciones piratas. Este hecho impulsó a Picón Salas en 1961 a reeditar la obra con un nuevo nombre (Estudios de literatura venezolana) y a añadirle nuevas páginas para actualizar la información.

De Formación y proceso de la literatura venezolana llegaría a decir la ensayista María Fernanda Palacios:

“En la cronología que acompaña el volumen de ensayos de Picón Salas en la Biblioteca Ayacucho, Guillermo Sucre señala esta obra como ‘la primera historia con criterios modernos sobre el tema’; no sería exagerado agregar que esa modernidad no ha sido agotada ni superada posteriormente por ningún otro trabajo de conjunto”.

La modernidad presente en la obra de Picón Salas, y que no ha sido superada ni agotada, radica en el abandono del criterio estrictamente textual y de género para ordenar el corpus literario (acá las novelas, allá los poemas y acullá los cuentos), y opta en cambio por la idea de la literatura toda como parte integrante de una cultura y una sociedad, con sus polifonías y matices. Además, Picón Salas intuye que periodizar por géneros y generaciones, como acostumbra la historiografía tradicional, no muestra la dinámica viva de la historia, con sus confluencias, armonías y conflictos, y por ello insiste en hacer de Formación y proceso de la literatura venezolana un tapiz general de la realidad: “Historiar es mucho más que una técnica para reunir o periodizar épocas y documentos; es esclarecer una trama de vida”, habría dicho el merideño errante.

En Formación y proceso de la literatura venezolana se adopta una visión multiculturalista, en la cual no sólo tiene voz el vencedor, sino también el vencido, la tachadura, lo excluido, lo popular. En este sentido, Picón Salas recomienda ampliar nuestra noción de lo que usualmente consideramos como literatura:

“En un capítulo debería explicarse la literatura popular de Venezuela tal como puede recogerse en los cantos y en la poesía llanera; en los cuentos folklóricos, venidos algunos de España, pero modificados por la fantasía mestiza; en el propio aporte que las razas diferentes -indios, blancos, negros- dejaron en nuestra imaginación colectiva. (...) En otros capítulos me hubiera placido detenerme en ciertos libros venezolanos que, sin ser literatura artística, han constituido alimento constante de la imaginación criolla; entretuvieron con sus lances, su intriga o su gracejo más de una velada familiar, sirvieron de fácil recreo a todo el mundo. (...) A otros géneros, como el Teatro –no tanto el teatro serio que sucesivamente ha imitado, y con suma debilidad, las modas de Europa, sino más bien el sainete criollo y la comedia de costumbres”.

Formación y proceso de la literatura venezolana se divide en 16 capítulos y a través de cada uno de ellos se nos hace evidente una historia que evita los esquemas cronológicos y la tediosa estructura de un manual escolar. No es una historia tradicional, llena de fechas, ismos, títulos y autores. En este libro se entiende la literatura como parte de la cultura toda, y por tanto se intenta comprender las obras no solo relacionándolas con otras obras, como acostumbra la crítica tradicional, sino con la realidad en general.

En nuestro país solo se han publicado seis historias de la literatura venezolana. Ellas son: La literatura venezolana en el siglo diez y nueve (1906), de Gonzalo Picón Febres; Formación y proceso de la literatura venezolana (1940), de Mariano Picón Salas; Compendio histórico de la literatura venezolana (1948), de José Barrios Mora; Historia y antología de la literatura venezolana (1952), de Pedro Díaz Seijas; Cincuenta años de literatura venezolana (1969), de José Ramón Medina y Panorama de la literatura venezolana actual (1973), de Juan Liscano. De todas ellas, por lo antes dicho, la de Mariano Picón Salas es sin duda la mejor historia de la literatura de nuestro país.

Vale la pena volver a sus páginas para encontrar en ellas el reflejo de nuestro propio rostro.

 Otras páginas

-Adiós al pulpero mayor. Por estos días falleció Rafael Ramón Castellanos. El investigador y librero trujillano, quien nació en 1931, produjo una abundante bibliografía acerca de la historia de nuestro país. Libros sobre Guzmán Blanco, Rafael Bolívar Coronado, Rufino Blanco Fombona, Simón Bolívar, las pulperías, los seudónimos, la historia del periodismo, el obispo Mariano Martí, entre muchos y muchos otros, forman parte de nuestro gran acervo cultural. Hace algunos años lo conocí en su “Gran Pulpería de Libro”, en Caracas, un impresionante laberinto de libros y documentos que Castellanos conocía con memoria fotográfica. Su último libro, publicado en el 2017 en dos tomos por el CENAL, es una impresionante Historia de las librerías en Venezuela (1607-1900).

-El libro de la semana. La Biblia, por una extraña razón que aún no logro precisar con detalle, usualmente no es considerada como un texto de estudio en las universidades del país. A pesar de su significado cultural y la influencia que ha ejercido en las literaturas del mundo, pareciera que su peso religioso le ha impuesto un velo de exclusión a otros tipos de análisis. Northrop Frye, en su libro El gran código. Una lectura mitológica y literaria de la Biblia, publicado por Gedisa el año 1988, nos abre el camino hacia esas nuevas lecturas para, como él mismo lo dice, “estudiar la Biblia desde el punto de vista de un crítico literario”.

 -Al otro lado del abismo. “Creo que cuando uno empieza a escribir una novela lo más importante no consiste tanto en sentir que puedes escribirla como que existe al otro lado de un abismo que las palabras no consiguen cruzar. Algo que solo se conseguirá con una angustia sin aliento”. Virginia Woolf.

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